El orgullo de ser bombero

En lo que al bombero guayaquileño se refiere, éstos se encuentran lo suficientemente preparados, mental y psicológicamente para servir a la colectividad ecuatoriana, de manera fundamental en la defensa a las personas y a las propiedades contra el fuego; en  socorrer en caso de catástrofes o siniestros y a efectuar acciones de salvamento conforme a su razón de ser. Pues se trata de un profesional con un depurado patriotismo y de un máximo de abnegación; su profesionalismo presenta una clara concepción del cumplimiento del deber, puesto que tiene firmeza de carácter, cuenta con el valor suficiente, se trata de un ser  obediente y sobre todo, con un alto sentido de compañerismo y lealtad, consecuentemente, un acendrado espíritu bomberil.

SER BOMBERO…MÁS QUE UNA PROFESIÓN, UNA VOCACIÓN

Muchos de los miembros del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y de todo el mundo, hablan de como en un principio se sintieron asustados o temerosos de la decisión que habían tomado al momento de decir ” si quiero ser bombero”. Y que muchas veces se arrepintieron puesto que este trabajo, profesión, vocación resulta difícil de aceptar ya que requiere de gran entrenamiento físico y al mismo tiempo de gran concentración.
pero que con el pasar de los días, de las experiencias cada vez olvidaban mas el porque de tener miedo a esto, ya que mas es su satisfacción de ayudar a personas que lo necesitan que el miedo de no poder seguir o de fallar en este.

muchos dijeron: “no me arrepiento ni un segundo de haber tomado la decisión de ser bombero de Guayaquil”, pero también dijeron que si no nacías para esto, jamas lograrías llegar a decidir en decir si.

Dios siempre nos acompaña, en cada experiencia, en cada obstáculo.

Soy Mujer Y Quiero Ser Bombera, Mama!!

REPORTERA Estoy en el colegio secundario La Nacional. Los alumnos y las alumnas tienen recreo. Voy a conversar con un grupo de chicas…

REPORTERA Y ustedes… ¿en qué grado están?

CHICA 1 En el último año, señorita periodista. Estamos terminando.

REPORTERA ¿Y qué piensan hacer después?

CHICA 1 Yo estudiaré bombera.

CHICA 2 Yo quiero ser aviadora.

CHICA 3 Y yo sueño con construir carreteras. Estudiaré ingeniería.

CONTROL MÚSICA JUVENIL

LOCUTOR Definitivamente, los tiempos han cambiado. Hace una década, las jovencitas hubieran preferido profesiones más “femeninas”.

LOCUTORA Pero ahora, las muchachas modernas escogen para su vida ocupaciones que sus madres ni siquiera hubieran imaginado.

MADRE Pero, Silvia, ¿cómo que bombera?… Necesitas tener mucha fuerza y tu eres flaca. Hay que enfrentarse al peligro, salir a cualquier hora de la casa. Es cosa de hombres.

LOCUTOR Existen muchos prejuicios que descalifican a las mujeres para las llamadas profesiones masculinas.

LOCUTORA Dicen que las mujeres se resisten a supervisar el trabajo de otros y, por lo tanto, no pueden ser jefas, ministras ni presidentas.

LOCUTOR Dicen que las mujeres tienen menos aptitudes para las matemáticas y que no pueden ser científicas, ni ingenieras, ni astronautas.

LOCUTORA Que como tienen hijos, no pueden viajar ni ausentarse de su casa.

LOCUTOR Y que como son miedosas y tienen menos fuerza física, no pueden ser mecánicas, ni electricistas, oficialas de barco ni choferas.

LOCUTORA Puros prejuicios. Ni masculinas ni femeninas. Cualquier profesión puede ser desempeñada igualmente por hombres o por mujeres.

MAMÁ Pero, Silvia. Tú eres muy bonita, podrías ser una buena relacionista pública, una modelo. Tantas profesiones modernas para chicas como tú.

CHICA ¡Bombera, mamá!… Bom-be-ra.

LOCUTORA Las jóvenes ya no están dispuestas a seguir siendo relegadas de profesiones que los varones han acaparado.

INGENIERA (VOZ JOVEN) Hace 2 años que trabajo en la represa y tengo a mi cargo 50 trabajadores. Al principio, los otros ingenieros y los obreros me miraban con desconfianza. Ahora ya no, se olvidaron que soy mujer.

REPORTERA Es increíble. De 20 chicas entrevistadas en el colegio La Nacional, 15 respondieron que estudiarán profesiones “masculinas”. ¿Será una excepción este colegio?… Y en el tuyo, ¿cómo es?

Gran Incendio del 5 y 6 / 1896

El 5 de octubre de 1896 a las 23 se inició El Gran Incendio. Los preparativos para las fiestas habían iniciado debido, principalmente, a que en ese año se realizaría en el edificio de la Gobernación una convención de la que saldría definido el nuevo estado geopolítico de la nación, propuesto por el presidente Eloy Alfaro, y mediante el cual el país sería convertido en estado confederado. La facción política conservadora veía con preocupación este intento descentralizador.

Con los años venideros se comentaría mucho el tema y no serán pocas las elucubraciones que se hagan relacionando el incendio con la preocupación conservadora.

Se habló de un sabotaje al edificio de la gobernación iniciado en la manzana de enfrente, donde funcionaba el almacén de lencería denominado La Joya, sin tomar en cuenta la dirección en la que el viento corría, posteriormente se enunciaron una o dos hipótesis más. Lo cierto es que jamás pudo descubrirse la causa real de este gigantesco flagelo.

En ese entonces la primera constituyente del liberalismo se instaló en Guayaquil en octubre de 1896, pero el gran incendio que consumió la ciudad obligó al entonces jefe supremo, general Eloy Alfaro, a trasladarla a Quito. En resumidas cuentas, el incendio que había comenzado casi a medianoche del día cinco, luego de una hora, había alcanzando proporciones colosales, principalmente gracias al fuerte viento del sudeste que esa noche corría. La compañía de bomberos Salamandra fue la primera en llegar, pero sólo para observar lo inmanejable del flagelo, pues ya cubría varias manzanas. A las dos de la mañana ya eran varias bombas empeñadas en la lucha contra el fuego, entre ellas: La Salamandra n.º 2, La Independencia n.º 15, La Sucre n.º 17, La Unión n.º 3. Esfuerzo inútil, pues el fuego lo devoraba todo insaciablemente. El incendio cogió varias direcciones: de este a oeste por la calle Aguirre; de norte a sur por el Malecón; y en dirección sudeste por la calle 9 de octubre.

Por la mañana del día 6 las tres lenguas de fuego se encontraron en la plaza San Francisco y produjeron un infernal torbellino que calcinaba hasta las piedras y levantaba por los aires cuanta mercadería, muebles y objetos de valor habrían sido llevados a ese sitio para evitar su pérdida. A las 5:45 las llamas devoraban las cúpulas de la Iglesia de San Francisco, desintegrando su reloj.

Todo quedó en cenizas mientras el monumento de Rocafuerte veía pensativo consumirse la ciudad que lo vio nacer.

Las areas en negro fueron las destruidas por el brutal incendio

El gran incendio: 5 y 6 de octubre de 1896

Tres años trágicos, de graves incendios consecutivos golpearon a Guayaquil, entre 1893 y octubre de 1896. Años de ingentes pérdidas para la ciudad. Los siniestros fueron tan frecuentes que por entonces se habló de la presencia de un incendiario como el causante. El 12 de febrero de 1896, preludio de la gran tragedia de octubre, el fuego redujo a cenizas todas las manzanas comprendidas entre las calles 10 de Agosto, por el norte; Colón, por el sur; Pichincha, por el este; y Chimborazo, por el oeste. Además, aquellas que se encontraban en la acera sur de la calle Colón hasta Luzárraga entre las calles Pichincha y Chile. Con este flagelo, se acentuó la sospecha de la existencia de un pirómano, se hicieron indagaciones, algunos arrestos, pero nunca se comprobó fehacientemente la responsabilidad de manos criminales.

En la madrugada del 6 de octubre de 1896, se inició el más terrible flagelo que ha sufrido la ciudad, conocido como el “incendio grande”. Se inició en la esquina de Aguirre y Malecón, frente a la gobernación, corrió hacia el norte consumiendo las casas que se encontraban entre Malecón y la calle Rocafuerte y luego de quemar todas las de Las Peñas, terminó en la antigua cervecería. En su camino por Aguirre desde el malecón hacia el oeste, volteó por Chile hasta Ballén, continuó hasta Boyacá, se encaminó al norte hasta Luque, por donde dejó todo en cenizas hasta la calle Chanduy, volteó por Zaruma al oeste hasta Morro, y por esta se desplazó al norte. Finalmente lo único que detuvo el fuego fueron las sabanas despobladas en donde se refugió la gente que lo había perdido todo.

El periódico “El Grito del Pueblo” del 8 de octubre de 1896 publicó en su primera plana:

“CATÁSTROFE: Acaba de realizarse en esta ciudad una de esas catástrofes, página horrorosa en la historia de los pueblos. En cuarenta y ocho horas el fuego ha destruido la zona más importante de la población, donde estaba centralizado el movimiento, la vida comercial y el núcleo de nuestra sociedad, mientras las llamas con ira rabiosa destruían los edificios los habitantes huían despavoridos a salvarse en la pampa. Desde el centro de la ciudad al norte no se percibe más que vasto campo cubierto de humeantes escombros, La zona incendiada equivale a la mitad de la ciudad en cuanto a extensión; pero en esa mitad existía todo el alto comercio, los edificios de más importancia, el centro de la ciudad donde estaba concentrada la vida de la población”.

Entre los incendios de febrero y octubre desaparecieron 1.305 casas, y quedaron arruinados 25.000 guayaquileños.

La ciudad tuvo una pérdida total de dieciocho millones de sucres, equivalentes al total de las exportaciones cacaoteras de todo el año del país. La población quedó reducida a 35.000 habitantes, y, los vecinos de los barrios del sur, y de otros sectores que se salvaron, quedaron afectados de tal forma, que bastaba una pequeña columna de humo, para que se produjese una gran alarma. El espíritu de ayuda solidaria tradicional de guayaquileños y extranjeros no se hizo esperar, Se manifestó hasta en los mínimos detalles, los cuales “El Grito del Pueblo”, recoge en sus comentarios:

500 Bomberos al Rescate

Al menos unas 34 bodegas fueron consumidas por un incendio de grandes proporciones registrado este miércoles en la terminal de transferencia de víveres de Guayaquil.

El flagelo inició aproximadamente a las 17:00, en el ala 13 de la terminal, donde está asentado un galpón con 44 locales para el almacenamiento de abarrotes.

Alrededor de 500 bomberos y unas 80 unidades fueron necesarios para combatir las llamas. Una intensa humareda negra que se podía divisar a varios kilómetros alarmó a los ciudadanos.

Martín Cucalón, jefe del Cuerpo de Bomberos, explicó que en las bodegas habían productos de fácil combustión como plásticos, cartones, mantecas, aceites, jabones, entre otros, que produjeron que el incendio se propagara rápidamente.

No se registraron víctimas mortales ni heridos, pero sí algunos miembros de la casaca roja que presentaron síntomas de asfixia.

Al momento se desconocen las causas que originaron este suceso, aunque algunos testigos se refirieron a un posible cortocircuito.

Hasta las 19:00 aún se combatían pequeños focos del incendio.

¿Por qué Soy Bombero?

En algunos momentos me he preguntado porque soy bombero, también me pregunto, si es por la adrenalina o por un tema de egocentrismo?… y me viene a la memoria Colombia, 1985. Quizás a muchos no le dice nada esta fecha y no recuerden el suceso trágico que ocurrió, pero yo lo recuerdo como si fuera ayer, me recuerdo hasta el nombre de ella, y ahí viene la respuesta de porque soy Bombero.
Ella inspiró mi compromiso de servicio público, de preparrarme, de ser cada día mejor, de servir sin mirar a quien, de tratar de preparar a las personas para hacer frente a una emergencia.
Ella inspira cada día mi vocación de ser Bombero…
El ser bombero es más que vestir el casco y la cotona que nos identifica, es entender el llamado que DIOS nos hace para integrar esta hermandad, de entender las palabras “dar hasta que duela”.

Cuantas veces el cansancio me dice quedate en la casa, no vayas, es sólo un pasto (así llamamos a los incendios forestales) pero el subconciente salta y habla fuerte y dice: “¿y si hay una vida en peligro?”, entonces reaparece ella y me levanto y me voy al 6-2 (nuestra clave para indicar el lugar exacto), y ahí estoy apoyando las labores que ya están realizando mis hermanos. Escucho la voz del Oficial a cargo diciendo: “Falta agua, hay que fortalecer la frente” (lugar de la propagación o avance del fuego) y allá voy armando una línea para apoyar… sean las 4 de la tarde o las 4 de la madrugada del dia domingo.
Esto es ser Bombero, esto y mucho más.

Ser bombero es estar mojado hasta el tuetano, con frío y hambre, es asistir a una reunión que se extiende hasta las 01 de la madrugada y los compromisos adquiridos quedan postergados, es encontrarse con un hermano arriba de un techo en cualquier momento del día y luchar contra el furor del fuego.
El ser bombero se entiende sólo siendo bombero. Mis amigos me dicen extrañados: ¿y no te pagan? y les pespondo, que el mejor pago que tenemos, es ver bien realizado el trabajo, es saber que que el niñito y su madre que se atendieron en el accidente de ayer están bien, el pago es la alegría de aquella niñita que llamó porque su gatito estaba en el poste y no podía bajar, y que ya lo tiene en sus brazos y le hace cariño como diciendole: “Te dije que no te subieras ahí”.
El estar en contacto con las personas y con sus miedos (también los mios) y desesperanzas, el saber de tan cerca de la muerte, de saber que el estudio diario y el entrenamiento hace la diferencia entre la vida y la muerte, entre una vida sin mayores complicaciones que las del accidente o un furo paraplejico.
También me han preguntado, cual ha sido el momento más complicado que me ha tocado vivir, y no se responder, porque cada emergencia a la que se acude es una historia diferente por muchos factores, como la frustración de no tener los recursos adecuados y responder con inventiva, pasando por la incertidumbre de la familia que ve en llamas el fruto de todo su esfuerzo, como el dolor del familiar que mira como quedo el auto en que viajaba su ser querido y que ya está siendo atendido por el personal sel SAMU mientras se apoya en la ambulancia con sus manos en la cabeza.
La vida del bombero es díficil, porque tiene que lidiar con la falta de recursos, muchas veces por la falta de comprensión de pololas(os), esposas(os) o madres.
Los bomberos no somos de la farándula, no somos políticos, simplemente somos personas al servicio de otras personas y en eso a muchos se le va la vida.
Ya terminando estas palabras me vuelvo a preguntar ¿Porqué soy bombero? y me respondo… por ti soy bombero…
Por ti.

Esta entrada fue publicada en abril 16, 2012. 1 comentario

QUE ES SER BOMBERO

Muchas veces me he preguntado, qué es para mí ser bombero.
Si el dicho que reza que ser bombero es un estilo de vida, será verdad o tan sólo una frase lanzada al viento.
En ocasiones me es complicado explicarles a los amigos, todo lo que envuelve el vestir guerrera y casco.
Es común el hablar sobre sueños interrumpidos por timbrazos y pasos raudos, de escapadas del trabajo a cumplir la labor, de noches de ejercicios preparando una competencia que sólo nosotros entendemos, o compromisos pactados que hay que cumplir con honor.
Pero ser bombero es mucho más que eso. Más que sirenas y unidades desplegándose por avenidas, que pitones penetrando un humo provocador, que herramientas abriendo paso en autos retorcidos, o que un “firme” en la fila, satisfecho por sentirse partícipe del trabajo realizado.
Para mí es sumamente difícil ofrecer en palabras lo que es ser bombero. Personalmente, ser bombero es un deber, una responsabilidad y una tremenda satisfacción.
Es un deber autoimpuesto.
Es una necesidad íntima que me obliga a contribuir en mi cuartel para otorgar un servicio vital, que sólo nosotros podemos entregar.
Tenemos los conocimientos, las herramientas y la experiencia que nadie tiene y debemos aplicarla en favor de la comunidad.
Ante una emergencia sé que seré útil, y que mi presencia siempre valdrá más que mi ausencia. Por eso en los bomberos no existe el “que vayan otros”, o por lo mismo todos queremos estar donde se nos requiere.
Ser bombero también es una tremenda responsabilidad.
El saber que mi experiencia y mis manos, irán en directo beneficio del que lo necesita, la certeza de que las personas nos entregan con fe ciega sus más preciados valores, confiando en que nosotros haremos lo más correcto para sus intereses.
En nuestros actos y en nuestro criterio, descansa la tranquilidad de muchos.
Es un desafío diario estar a la altura de tales circunstancias.Y casi sobra explicarlo.
Es una tremenda satisfacción el ser bombero.
Es levantarme orgulloso por vestir el uniforme.
Es dar las gracias por las miles de alegrías vividas, los amigos forjados al fragor del trabajo.
Es compartir las penas, la impotencia de un trabajo con errores, la desilusión de no poderle doblar la mano al destino.No obstante, esta conmemoración es lejana a la pompa y el estruendo. Nosotros nacimos para atender al prójimo, nuestro objetivo siempre son los demás.